Algunas de las truchas de mi viaje.
Las arco iris son enormemente peleonas. A pesar de que la mayor que saqué debió andar sobre los 2 Kgs., cuando se te descolgaban por una correntera te ponían el corazón en la boca y te sacaban bastantes metros de backing.
Como no me gusta tocarlas demasiado, ruego excusas por la postura de las dos primeras fotos, ya que no son demasiado ortodoxas y además es que estaba pescando solo.
La marrón, precioso y gran macho, murió, ya que, pese a cortar, se había tragado el streamer hasta los cojones y además era necesario también comer en el campamento algo de pescado. La foto es malísima. Menos mal que yo no fuí el fotógrafo.
Me quedé con muchas ganas de estar más días pescando y el último día tuvieron que arrancarme casi del río.
"Gallego, hijo de mil putas, la concha de tu hermana, salí ya que tenemos que levantar el campamento y largarnos", me gritaban. Y yo, con la caña soldada a mi mano y lanzando en la corredera que estaba a pocos metros del lugar de acampada, como un verdadero poseso.
Al año que viene quiero volver.
Continuará.

