Esto fué, además de la pesca en sí, lo que realmente hizo aguantar bien el dormir en tienda de campaña tantos días y levantarte por la mañana con la bisagra hecha polvo, resacoso de todo lo mamado la noche anterior junto al fuego. El no poder darte una buena ducha, el tener que ir a cagar a la intemperie y lavarte la cara y los dientes en el río, con las manos heladas.
Es en esas situaciones que echo de menos a veces, aunque sea o pretenda ser, como la mayoría, un tipo sibarita, cuando realmente te das cuenta de lo poco que necesitaríamos para vivir. Pero no tenemos cojones de prescindir de muchas de las cosas materiales que nos rodean.
Absolutamente reconfortante el recibir a diario, unas veces en la cena y otras a la hora de la comida, esos asaditos, cuyo ritual se prolongaba unas 4 horas y que mantenía al encargado de prepararlo, atado al asador, sin poder ir a pescar, lo que le agradeceré siempre en el alma.
Después, el comer sin medida, el vino a cajas, la cerveza, el buen mate y el pisco, aunque de todo eso no os adjunto fotos para no abrumaros más y, por supuestísimo, como no, las conversaciones, el cachondeo, las risas y las ganas de pasarlo lo mejor que se pudiera y el buen rollo, o la buena onda como dicen ellos.
Dejé para mi última noche el excelente servicio de un buen Hotel en Buenos Aires, con suite confortable, cama King, enorme ducha, TV. de plasma con conexión satélite, varios restaurantes, etc. etc., más que nada para que no se me olvidara que lo me ocurre en el fondo, es que soy un tipo realmente muy pero que muy sibarita.
Pero allí no había pesca, ni río, ni cielo lleno de estrellas, ni asados, ni vino, ni carcajadas y me dió por pensar, con la lógica alegría del que se vuelve a su casa a ver a los suyos, a los de siempre y a los que no deja de querer, que deseaba regresar el próximo año al mismo lugar y con la misma gente; que me lo había pasado fenomenal y que era realmente muy afortunado por tener algo que otros muchos no conocen y que nunca verán.
Lamento haberos dado este palizón, pero necesitaba contaros como es en realidad un viaje de pesca de alto, altísimo standing, amigos.
Un fuerte abrazo.
Angel,